¿Liquidar al PT y tolerar a Lula?

Hay un proverbio alemán que se aplica a la actual situación brasileña, leída en   profundidad: «se golpea en el saco pensando en el animal que está dentro del saco » . En otras palabras, se golpea al Presidente, especialmente a la cúpula del PT (saco), pero lo que se quiere es golpear al PT como un todo, especialmente a su cuadro principal, José Dirceu (saco). ¿Por qué? Para entenderlo es necesario conocer la lógica de las élites, minuciosamente analizadas por José Honório Rodrigues en Conciliación y reforma en Brasil y por Raymundo Faoro en Los dueños del poder . Este factor no puede ser descartado como hacen algunos analistas.

¿Quiénes son esas élites? Son los « dueños del poder » , políticos profesionales e intelectuales conservadores, grandes empresarios y rentistas. Es aquel estamento que controla el poder real y orienta la economía en beneficio suyo. El Estado, durante la mayor parte de su historia, ha sido dirigido por este estamento que, mediante la fusión de los intereses públicos con los privados, creó el llamado patrimonialismo. Su propósito es aumentar el patrimonio personal o empresarial, cosa que según Faoro ha durado hasta el tiempo de Fernando Henrique Cardoso.

¿Cuál es la estrategia de estas élites? Según José Honório Rodrigues se resume en estos dos puntos: primero, demorar indefinidamente la solución de los problemas, ganar tiempo inventando fórmulas sutiles para engañarse y engañar a la opinión pública y terminar abortando la solución de los problemas. En caso de que sean obligados a hacer reformas, éstas no pasan de remiendos que no ponen en peligro sus intereses. Segundo, hacer la conciliación - hoy se llamaría el « acuerdazo »-, que no es un compromiso de concesiones mutuas para un avance colectivo, sino una política mañosa dirigida a agudizar las diferencias entre los grupos y a ocultar la corrupción, de suerte que los beneficios queden sólo entre ellos, excluyendo al pueblo.

¿Por qué no debemos subestimar a estos « dueños del poder » en la crisis actual? Por dos razones principales: primero, se sienten mal fuera del poder central, no están acostumbrados a eso y consideran que son privados de sus derechos cuando pierden privilegios. Segundo, porque Lula nunca fue su candidato. Sería hasta una contradicción de clase: Lula no los representa, ni lo quieren; difícilmente lo toleran porque ganó las elecciones y ahora se sienten beneficiados por la opción macroeconómica de corte neoliberal que el Gobierno ha tomado. Pero no se sienten seguros con esta opción porque Lula puede cambiar. Bajo la presión de los movimientos sociales o de su propio partido, en coherencia con su base social, puede optar por otro modelo de economía sometida a imperativos de la política social. Si así fuera, ellos perderían sus privilegios. Por eso la política actual no los deja tranquilos.

Su objetivo principal, sin embargo, no es quitar a Lula, sino impedir que vuelva al poder. Bien que les gustaría apartar a Lula, pero saben que será dificil debido a la aceptación popular que tiene todavía y a la movilización multitudinaria de los movimientos sociales. Su propósito principal es liquidar al PT como el partido de los cambios, desmoralizarlo, sangrarlo, poner al pueblo en su contra. Es más que hacerle perder las elecciones. Es liquidarlo como el partido de un proyecto alternativo de Brasil. Sólo entonces se sentirían tranquilas por muchos años para seguir dominando desde el Estado, haciendo eventualmente pequeños cambios para que no hubiera ninguna transformación que beneficiase realmente al pueblo, como la reforma agraria.