Sabiduría china

Ha sido ampliamente divulgado que las relaciones China-Brasil tienen un significado estratégico que va mucho más allá de los imprescindibles intercambios comerciales. Ojalá supongan también el intercambio de valores culturales. Tenemos mucho que aprender de la ancestral sabiduría china. Se caracteriza por la búsqueda insaciable de integración de los opuestos y de la armonización de las fuerzas cósmicas y psíquicas. Nosotros, los occidentales, somos herederos de un pensamiento lineal que trabaja constantemente con el principio de identidad y de contradicción, enriquecido tardíamente por la dialéctica. Nuestra postura antropológica nos ha hecho imperialistas y dominadores de todas las diferencias. O son incorporadas en la mismidad occidental o son subalternizadas e incluso destruidas.

La sabiduría china busca siempre incluir los opuestos. Tal postura viene expresada por el famoso tai-ki, el círculo dentro del cual se entrelazan como dos cabezas de peces. Es la presencia de las dos fuerzas universales, yin y yang (cielo y tierra, luz y sombra, masculino y femenino) que entran en la composición de todos los seres. El yin y el yang concretizan el qi, la energía primordial y misteriosa que sustenta todo, llamada también Tao. Tao es más que el camino, es la energía por la cual hacemos el camino y que hace posible cualquier realidad. El Tao se encuentra en todas las cosas, desde el estiércol del campo a la cabeza del Emperador. La religion es una de las respuestas a la percepción del Tao, así como la culinaria, el arte, la política y la ética. Por diversos que sean los seres, todos se unifican en el Tao.

Otro valor importante es el consenso, a diferencia de nosotros que buscamos la hegemonía. El consenso no implica la reducción de todas las diferencias a una única posición. Es la coexistencia de la riqueza de ellas que, juntas, constituyen una convergencia más alta, y buena para todas las partes.

Por fin, la patria constituye un concepto altísimo. Ella es la representación arquetípica del cielo y de la tierra, es la tienda del Tao, la realización social del yin y del yang. Patria son los antepasados cuyas cenizas acompañan a las familias durante siglos. Los gobiernos pueden estar divididos y pasar, pero China es una, se dice siempre.

Finalmente es grandioso el lema de la proclamación de la república en 1911, que se encuentra en las insignias: “El amor es universal y el cielo (nombre para el imperio) pertenece a todos”.