| Fundamentalismo mundial Tres tipos de fundamentalismo dominan la escena mundial: el del pensamiento único representado por la globalización imperante, el suicida de los musulmanes cuyo principal representante es Bin Laden y el del Estado terrorista de la guerra preventiva, corporificado por Bush y por Sharon. Es bien sabido que el fundamentalismo no es una doctrina sino una manera excluyente de ver la doctrina. El fundamentalista está absolutamente convencido de que su doctrina es la única verdadera y todas las demás, falsas. Por eso no tienen derecho a existir, pueden y deben ser combatidas. El fundamentalismo del pensamiento único presenta el modo de producción capitalista con su mercado globalizado y la ideología política del neoliberalismo, con su democracia electoral y delegaticia, como la única forma razonable de organizar el mundo. Lo que Bush quiere imponer por su cuenta al Irak destrozado traduce ese fundamentalismo. El fundamentalismo suicida musulmán parte de la convicción de que Occidente, enemigo histórico desde los tiempos de las cruzadas, es el gran Satán, porque es ateo práctico, materialista, imperialista y sexista. Por eso debe ser combatido en todos los frentes y hacerle el mayor número de víctimas que se pueda con las bendiciones del Altísimo. Son los únicos tan convencidos que aceptan jovialmente ser hombres-bomba. El fundamentalismo del Estado terrorista a la Sharon se mueve por la convicción de que los judíos tienen el derecho, por encima de qualquier otro derecho de los palestinos, de poner a Israel del tamaño que tenía en tiempos del rey David. Por eso Sharon prosigue con las colonizaciones y mientras no realice ese propósito boicoteará cualquier proyecto de paz. El fundamentalismo del Estado terrorista a la Bush tiene fuertes raíces religiosas, ligadas a su biografía previa. Durante veinte años fue dependiente del alcohol hasta que en 1984, por invitación de un amigo, Don Evans, actual secretario de comercio, comenzó a frecuentar el círculo bíblico de los evangélicos fundamentalistas. Dos años después ya no era ebrio de alcohol sino ebrio de la ideología salvacionista de estos fundamentalistas que se divulgaba fuertemente dentro del partido republicano. Según ella, "el destino manifiesto" de Estados Unidos hoy es mejorar el mundo impregnándolo con los valores de la cultura estadounidense: con libertad, democracia y libremercado. Bush hijo hacía la campaña para la reelección de su padre presentándose como “un hombre que tiene a Jesús en su corazón”. El brasilianista Ralph della Cava y el teólogo J. Stam cuentan que más tarde, al proponerse como candidato, Bush reunió a los pastores de la zona y les comunicó: "he sido llamado[por Dios]". En seguida se hizo el ritual “de la imposición de las manos”, consagrando al Presidente preventivo. Esta pre-historia es importante para entender la furia fundamentalista que se apoderó de Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Optó por combatir el mal con el mal, amenazando con guerra preventiva a todos los países del "eje del mal". Lo dejó claro:"Quien no está con nosotros, está contra nosotros", es terrorista. Antes del ultimátum a Saddam Hussein, pidió a sus asesores que "lo dejasen a solas diez minutos". Cual Moisés fue a consultar con Dios. Y en entrevista al New York Times del 26/04/03 declaró:"Tengo una misión que cumplir y pido al Señor de rodillas que me ayude a realizarla con sabiduría". iPobre Dios! ¿Cómo salvaremos a la humanidad de estos insensatos? |